Tomo prestado el título de la última película del cineasta francés Jean Becker para este blog que ahora inicio y no sé muy bien por qué. Curioso que alguien pida que le dejen de querer en un mundo donde parece que la gran mayoría buscamos con urgencia, y en algunos casos casi con deseperación, que nos quieran. Y no es que yo quiera que me dejen de querer, no, lo que pretendo, es, y volviendo de nuevo a la película, gritar las verdades, decir lo que pienso, aunque duela, te duela. ¿Y qué verdades? Pues las que yo quiera, las que surjan de mi enfado, de mi indignación, de mi rabia, de mi desesperación, de mi tristeza, de mi soledad. De mi alegría, de mi triunfo, de mi amor, de mi ilusión. De mí.
Y si con ello consigo que de alguna forma dejéis de quererme habré logrado mi objetivo: dejar de querer a la persona que PASA POR LA VIDA, y quizá empecéis a querer a la persona que VIVE LA VIDA.
Nos vemos.
